El cemento, mortero y hormigón son indispensables para cualquier proyecto arquitectónico, por la importancia que tienen en las tareas de construcción moderna, donde siempre se requiere de materiales de alta resistencia.

Aquí les explicamos brevemente cuáles son las diferencias y funciones de estos materiales.

Cemento: ninguna construcción contemporánea puede ser una realidad sin el uso del cemento, porque su mezcla de caliza y arcilla con un añadido de yeso, es la sustancia adecuada y perfecta para hacer realidad casas y edificios. Su resistencia a sustancias químicas es alta y tiene capacidad de soportar altas temperaturas.

Mortero: su composición varía de acuerdo a su mezcla, por ejemplo los morteros de cemento, se les agrega arena y agua, su uso es común en la fijación de ladrillos, recubrimiento de paredes, entre otros usos.

También existen los morteros de cal, fabricados con cal, arena y agua, los morteros de cemento de aluminato de calcio.

Hormigón: está conformado por una mezcla de cemento, arena y grava, que forman una sustancia solidificada y resistente, ideal para realizar los pilares de las viviendas y el “esqueleto” de los edificios.

Para hacer más seguro un edificio, al hormigón se le introduce varillajes metálicos, a esto se le denomina hormigón armado.